Agenda 2025 Para el Espacio Público y la Vida Pública en México

UN LLAMADO COLECTIVO A LA ACCIÓN

Por Dhyana Quintanar Solares

Hoy existe un amplio reconocimiento internacional sobre el papel que juega el espacio público para generar ciudades exitosas. En México, este reconocimiento se ha hecho patente al contar con una iniciativa sin precedentes en América Latina, donde diversos actores de la sociedad civil organizada —más de 35 organizaciones nacionales e internacionales— se sumaron para formular e impulsar una visión compartida para el desarrollo del espacio público y la vida pública en el país. La Agenda 2025 para el Espacio Público y la Vida Pública en México (en lo sucesivo la Agenda 2025) es el resultado de la reflexión de dicho Grupo Promotor bajo la convocatoria compartida de la Asociación Nacional de Parques y Recreación de México (ANPR México) y el World Resources Institute México (WRI México), con el objetivo de generar una transformación urbana y social a partir del fortalecimiento del espacio público y la vida pública que sucede en él.

Los beneficios sociales de los espacios públicos están bien documentados; estos son fáciles de reconocer como lugares de encuentro, para la actividad física y la recreación. Sin embargo, los beneficios económicos, ambientales y de salud pública a veces son menos evidentes. Esto ha llevado a menospreciar su relevancia para que los gobiernos fortalezcan los mecanismos para el desarrollo exitoso de su activo más valioso —el espacio público urbano— reflejando un entendimiento limitado de los ingredientes necesarios para una verdadera política exitosa de espacio público con impacto transversal. Estos cambios son urgentes y necesarios, y requieren de un impulso conjunto entre gobierno, sociedad y el sector privado para sumar el talento, creatividad y esfuerzo colectivo que permitan concretar los objetivos de esta visión.

¿Qué entendemos por espacio público y vida pública? ¿Cuáles son los principales retos respecto al desarrollo del espacio público en el país? ¿Qué se requiere para que las ciudades mexicanas traduzcan el reconocimiento de su relevancia en un adecuado desarrollo de sus parques, plazas y calles? ¿Cuáles son los principios rectores necesarios para considerar una política integral de espacio público y vida pública? ¿En qué acciones estratégicas deben enfocarse los esfuerzos para conseguir avances concretos en una administración? La Agenda 2025 es un primer acercamiento para responder estas preguntas y establecer los cimientos para una política integral de espacio público que genere ciudades equitativas, competitivas, saludables y sustentables para todos.

El origen de la Agenda 2025

Como parte del ejercicio para formular la Agenda 2025 se identificaron los principales retos y barreras que han limitado el adecuado desarrollo del espacio público y la vida pública en nuestro país y se generó un marco de principios y líneas de acción estratégicas para que los parques, plazas y calles de las ciudades mexicanas sean testigos de una transformación profunda en beneficio de sus habitantes y visitantes.

Esta iniciativa sucedió en el marco del 1er Congreso Internacional de Parques Urbanos, celebrado en la ciudad de Mérida, Yucatán, en abril de 2018. El Grupo Promotor de la Agenda 2025 está integrado por diversas instituciones y organizaciones de la sociedad civil a nivel nacional, y es respaldado por algunas de las organizaciones internacionales especializadas más reconocidas en la materia: World Urban Parks Association, Gehl Institute, Project for Public Spaces, National Recreation and Park Association de Estados Unidos, City Parks Alliance y Ciudades 8 80.

La Agenda 2025 representa un primer llamado a la acción por parte del Grupo Promotor, e invitamos a sumarse a todas aquellas instituciones, especialistas y ciudadanos que tengan como objetivo contribuir a mejorar desde el espacio público, las condiciones de vida urbana en nuestro país a través de la página www.agenda2025.mx

Este esfuerzo resulta particularmente oportuno ante el próximo cambio de administración, ya que busca transmitir al nuevo gobierno federal que el legado y la transformación social que se pretende en este periodo puede trascender generaciones con un impacto multisectorial si se logran impulsar cambios profundos en cómo se concibe el desarrollo del espacio público, más allá de un tema estético. El gobierno federal será quien en principio tendrá la responsabilidad de generar una política nacional que enmarque la implementación de las estrategias, programas y acciones que deriven de la Agenda 2025.

Contexto del espacio público y la vida pública en México

La Agenda 2025, en primer lugar, presenta un diagnóstico y el contexto actual del espacio público y la vida pública en México. Reconocemos al espacio público como el conjunto de calles, parques, plazas, equipamientos y elementos naturales que le dan forma e identidad a las ciudades. Estos lugares son el escenario del intercambio social, la movilidad, el contacto con la naturaleza y las más diversas expresiones culturales y democráticas.

Asimismo, la Agenda 2025 reconoce que el objetivo principal de los espacios públicos es fungir como plataforma para la manifestación de la vida pública que en ellos se desenvuelve; con vida pública nos referimos a la expresión de todas las interacciones colectivas tales como las oportunidades de encuentro para socializar, jugar, expresarse, caminar, ejercitarse, descansar o simplemente disfrutar de la ciudad.

El éxito de los espacios públicos se mide en relación con la vida pública que soportan. Cuanto más un espacio posibilite e invite a su uso y a realizar múltiples actividades por una diversidad de personas, en distintos horarios, días y temporadas del año, más exitoso será y añadirá mayor valor social y económico a una ciudad. Por lo anterior, si bien acciones físicas para el mejoramiento de los espacios son necesarias, también el mantenimiento, pero sobre todo la gerencia y la activación de los espacios son elementos clave para fomentar su uso y vitalidad.

Como Grupo Promotor buscamos que los espacios públicos se conviertan en una extensión de los hogares de los residentes, y un escenario de disfrute para visitantes de las ciudades mexicanas. Es indispensable dar continuidad a la preservación del legado cultural e histórico de vida pública que México tiene y por el cual es reconocido a nivel mundial; aunque es importante mencionar que factores económicos, institucionales y sociales han limitado el fortalecimiento y enaltecimiento de este patrimonio histórico de espacio público generado una pérdida de valor que constituye un riesgo y desventaja para las ciudades mexicanas, y las aleja de alcanzar los estándares mínimos en términos de calidad, cantidad y distribución.

Calidad, cantidad y distribución del espacio público como metas

En México actualmente la mayoría de los espacios públicos tienen serias deficiencias en calidad, con baja aprobación ciudadana. No sólo la mitad de la población mexicana se siente insegura en espacios públicos de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana de INEGI (2018), sino que, de acuerdo con la encuesta de usos y costumbres de los mexicanos en los parques urbanos, los usuarios les asignan una calificación de baja satisfacción (Quintanilla y Ayala, 2018).

De acuerdo con cálculos de WRI México (2018), los mexicanos sólo tenemos acceso a un promedio de 1.2 m2 de espacio público por habitante en las ciudades –este cálculo no incluye áreas protegidas ni suelo de conservación. Además, se calcula que sólo 51% de las personas en las ciudades del país viven a menos de 10 minutos caminando de un espacio público. Asimismo, de las 95 ciudades del país con más de 100,000 habitantes, ninguna cuenta con un sistema de parques propiamente establecido.

Además de una insuficiente provisión de espacio público, su distribución espacial es desigual y poco incluyente. Por ejemplo, se estima que el 79% de quienes no cuentan con un espacio público a una distancia caminable de sus viviendas tienen un grado de marginación medio, alto o muy alto y, por ejemplo, tan sólo en la capital del país, la población con menores ingresos tiene 6 veces menos acceso a espacios públicos que la de mayores ingresos (WRI México, 2018).

Barreras para el desarrollo del espacio público y la vida pública en México

Las limitaciones en calidad, cantidad y distribución del espacio público en las ciudades mexicanas se han visto exacerbadas por la desarticulación institucional, administrativa y de financiamiento que existe en el país. Ante esta reflexión, el Grupo Promotor identifica seis barreras que han limitado el desarrollo adecuado del espacio público y la vida pública en México, que son las barreras de conocimiento, de financiamiento, barreras sociales, institucionales, de corresponsabilidad y de información.

Principios que nos guían

Para hacer realidad la visión que compartimos, la Agenda 2025 plantea que toda iniciativa referente al espacio público y vida pública debe observar los principios de equidad, participación, bienestar, sociabilidad, uso y disfrute, accesibilidad, conectividad, belleza, perdurabilidad, sustentabilidad e innovación. Esperamos que estos principios permeen no sólo como buenas intenciones, sino que como ejes rectores se asimilen en la normatividad del país en la materia.

Diez líneas de acción hacia el año 2025

El Grupo Promotor propone 10 líneas de acción para lograr avances en la materia para el año 2025, que son:

  1. La formulación y adopción de una política pública nacional y reconocimiento del tema en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024, el Programa Nacional de Desarrollo Urbano y el Programa Nacional de Infraestructura.
  2. El mejoramiento de la capacidad técnica y acceso a herramientas para la planeación, diseño, gestión y evaluación del espacio público y la vida pública.
  3. El fortalecimiento institucional a través de la actualización e innovación legislativas, la arquitectura institucional, los marcos normativos y administrativos en los ámbitos federal y local.
  4. El financiamiento y el incremento de los recursos destinados para el desarrollo del espacio público, así como el impulso al desarrollo de esquemas innovadores de financiamiento privado o filantrópico.
  5. La gestión integral de los espacios públicos, desde la etapa de planeación hasta el mantenimiento y operación, para asegurar proyectos exitosos y perdurables. Asimismo, promover la activación y programación de los espacios para una amplia diversidad de usuarios.
  6. La participación comunitaria y el fomento de la inclusión de la ciudadanía en los procesos de planeación, gestión y diseño de los espacios públicos.
  7. Mejorar los procesos de gobernanza y de la gestión integral del espacio público, con la participación de los diversos sectores.
  8. Favorecer el desarrollo de sistemas de información para el espacio público a fin de contar con datos que faciliten la toma de decisiones y la gestión de recursos.
  9. El impulso a la planeación y desarrollo urbano que asegure una adecuada distribución y cobertura del espacio público.
  10. Promover la cobertura y calidad para incrementar en la disponibilidad de los espacios públicos y asegurar el acceso equitativo a toda la población, con parques y espacios de convivencia de alta calidad con distintos tamaños y vocaciones.

Imaginando el 2025

De materializarse un esfuerzo compartido entre todos los sectores de la sociedad, ¿cómo podríamos ver materializada esta visión al 2025? Esta agenda podría dar como resultado en que por lo menos una decena de ciudades cuenten con Sistemas de Espacio Público para sus localidades; contar con un fondo federal para el desarrollo del espacio público con reglas de operación para hacer inversiones estratégicas y no pulverizadas; la creación de nuevas áreas de gobierno dedicadas al diseño, gestión, gerencia y mantenimiento del espacio público en las principales ciudades del país; que se duplique la cantidad de parques con premios o reconocimientos internacionales; generar nuevas figuras de gerencia de parques y plazas como el caso del Parque la Mexicana en Santa Fe en la Ciudad de México o el Parque Fundidora en Monterrey; incorporar métricas de vida pública como parte de los estudios costo-beneficio más allá de sólo medir “población beneficiada” o “m2 de construcción”. Esto, y millones de mexicanos que disfruten sus ciudades de manera incluyente, saludable y segura, haciendo de esos espacios suyos.

Estamos sumamente agradecidos con todas aquellas instituciones y personas que respaldan, impulsan y participan en este esfuerzo. Nos entusiasma imaginar en lo que conjuntamente construiremos entre sociedad, gobierno y ciudadanía para liberar el potencial de los espacios públicos de nuestras ciudades y transformar nuestro país.

 

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