Sobre la autora:
MDAS Lorena A. Barrera González
Vicepresidenta de Foro Urbano A.C

Introducción
Las ciudades no se definen solo por sus edificios y vialidades, sino por los espacios donde ocurre la vida cotidiana.
El espacio público urbano —ese “vacío” entre lo construido— es el escenario donde se expresan la identidad, la convivencia y el derecho a la ciudad. Su gestión adecuada es clave para ciudades más humanas, equitativas y resilientes.
El espacio público como articulador social y urbano
El espacio público abarca mucho más que parques y plazas. Incluye calles, banquetas, ciclovías y zonas de encuentro donde se construye la experiencia urbana diaria. Su valor radica en que:
- Es un bien colectivo de acceso libre y uso común.
- Permite la interacción social y fortalece el sentido de pertenencia.
- Humaniza la ciudad al convertirse en escenario de expresiones culturales y comunitarias.
Gestionarlo implica una responsabilidad compleja, especialmente en ciudades en constante crecimiento.
Infraestructura, áreas verdes y recreación: Piezas de un sistema vivo
Para que el espacio público cumpla su función social, sus componentes deben pensarse de forma integral:
- Infraestructura vial: priorizar la movilidad peatonal, ciclista y el transporte público sobre el vehículo privado, bajo un enfoque de accesibilidad universal.
- Áreas verdes y naturales: parques y jardines como pulmones urbanos que mejoran la salud, regulan el clima y fomentan la biodiversidad.
- Zonas de encuentro y recreación: espacios deportivos, juegos infantiles y áreas culturales que promueven la cohesión social y la vida comunitaria.
Cuando alguno de estos elementos falla, se debilita la experiencia urbana y el disfrute colectivo.
Participación ciudadana para espacios públicos más justos
La revitalización del espacio público no puede depender solo de decisiones administrativas. La participación ciudadana es clave para:
- Identificar necesidades reales de la comunidad.
- Reducir desigualdades entre espacios centrales y periféricos.
- Fomentar la apropiación, el cuidado y la gobernanza compartida.
Casos como la peatonalización de la calle Victoria, en Chihuahua, muestran cómo la transformación participativa puede convertir una vialidad de paso en un lugar de encuentro, cultura y vida urbana.
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El espacio público es un sistema vivo, cambiante y profundamente humano. Gestionarlo con visión integral, participación y equidad es esencial para construir ciudades más incluyentes y resilientes. Regístrate en la plataforma de la ANPR México y descarga el recurso completo para profundizar en esta reflexión y fortalecer tu práctica profesional en la gestión de parques y espacios públicos.



